Este estado europeo, situado en el Mediterráneo Sur, está formado por varias islas, entre las cuales destacan por su tamaño: Malta, Gozo, Comino, Cominotto y Filfla.
Su extensión es de apenas 320 km², de los cuales 246 pertenecen a Malta, 67 a Gozo y 2,7 a Comino. La ubicación estratégica de este archipiélago, entre Sicilia y el norte de África (Túnez), ha influido notablemente en su historia y en numerosas ocasiones se ha visto invadido.
Sus costas son abruptas y rocosas, pero con varios puertos y playas arenosas. En general, el terreno es llano, sin montañas ni ríos importantes, tan solo algunas pequeñas colinas rodeadas de campos. En cuanto a la población, de los 400.420 habitantes que se contabilizaron en el año 2003, la mayor parte residían en la isla de Malta, y los restantes en Gozo y Comino, ya que el resto de las islas están deshabitadas.
Malta es la isla más grande del archipiélago. La distancia más larga de la isla, desde el sudeste al noroeste es de alrededor de 27 Km.; su sección más ancha, de este a oeste, es 14.5 Km. Malta no tiene ríos ni montañas, pero está caracterizada por una serie de colinas bajas con cimas aplanadas y campos terraplenados en sus laderas. La costa de Malta está muy dentada con puertos, bahías, riachuelos, varias playas de arena y ensenadas rocosas. Malta es la más urbana y cosmopolita de las islas.
En cuanto a su flora y fauna, lo que más puede distinguir a Malta es su espectacular fauna marina. En las numerosos grutas y grietas de las rocas que se encuentran a lo largo de sus costas y en sus proximidades, podemos encontrar una gran variedad de especies marinas. Además, gracias a su temperatura de 15 grados, la vegetación propia del mediterréneo brota a raudales. Se cultivan cereales, vides, hortalizas y legumbres, y se cría ganado bovino y caprino.